Blog dedicado a descrubir los secretos que se esconden en los rincones de los pueblos y ciudades que visitamos, así como de la extensa gastronomía y buena cocina que podemos disfrutar.
martes, 29 de noviembre de 2011
CUARTA PARADA. Tercer capítulo. De Papeete a Moorea.
martes, 15 de noviembre de 2011
CUARTA PARADA. Segundo capítulo.
viernes, 28 de octubre de 2011
CUARTA PARADA DE NUESTRA HONEY MOON: NI MÁS NI MENOS QUE TAHITI (LA POLINESIA FRANCESA).
jueves, 15 de septiembre de 2011
CAPÍTULO QUINTO. La reserva termal de Te Puia.
domingo, 4 de septiembre de 2011
NUEVA ZELANDA. ISLA NORTE. DE EXCURSIÓN POR WAITAKO Y ROTORUA. Capítulo cuarto.
domingo, 28 de agosto de 2011
NUEVA ZELANDA, ISLA NORTE. Capítulo 3, la isla de Waiheke.
miércoles, 24 de agosto de 2011
NUEVA ZELANDA, ISLA NORTE. Retomamos el camino comenzado.
viernes, 6 de noviembre de 2009
NUEVA ZELANDA / ISLA NORTE. Cap 2. Auckland, y sólo Auckland.
Bueno, nos toca centrarnos un poco en su capital administrativa, Auckland.
Auckland es una ciudad curiosa, como casi todas las ciudades de origen anglosajón no cuentan con casi historia (cien, doscientos años desde los primeros asentamientos de “colonos”, así que no busquéis el casco histórico…), extensísima (aunque por el centro te mueves andando sin problema) y bastante poblada para Nueva Zelanda, un millón de habitantes largos. En la visita de la ciudad no merece la pena invertir más de un día aunque, como hicimos nosotros, podéis echar un par de días más para conocer la isla norte, hay partes muy bonitas.
Lo más interesante de Auckland es pasear con tranquilidad por su city, pararse un ratito en sus tiendas en las que encuentras productos maoríes y mucho, mucho producto “derivado” de las ovejas (yo me compré unas botas muy chulas, forraditas, muy calientes), y, como no, entrar a la tienda de los All Blacks y llevar camisetas a tu familia, ¡el rugby y la mantequilla, orgullo nacional!. Curiosamente, al contrario de lo que “puede pasar” con sus vecinos australianos, los nueva zelandeses están muy orgullosos de los pobladores originarios de la isla, los maoríes, y se encuentran muy integrados socialmente, se conservan sus costumbres, incluso se mantienen los nombre originales. Tanto el Auckland Art Gallery Toi o Tamaki, cerquita de Albert Park, como Auckland Museum tienen exposiciones permanentes maoríes, sitios bonitos y curiosos.
Pero, sin duda alguna, lo que imprime carácter a Auckland es el mar, su puerto deportivo y todas las actividades que se hacen en torno a él. Desde el “tour-safari” en busca de ballenas y delfines más allá de su puerto (¡ánimo chicos, alguno conseguiréis ver alguna ballena!), hasta la escalada del Puente del Puerto (también podéis tiraros de él haciendo puenting, para los más atrevidos), pasando por una vista panorámica increíble de la ciudad y más allá subidos a su Auckland's Sky Tower (por supuesto, también desde aquí os podéis tirar, ya os decimos que a estos nueva zelandeses les van los subidones de adrenalina!), como algunos ejemplos considerables.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Nueva Zelanda / Isla Norte. Cap.1
ia Orana! (o bienvenidos, vamos, lo mismico…)
De vuelta a las andanzas de nuestro viaje de novios, tenemos que reconocer que se nos encoje un poquito el corazón cada vez que nos acordamos de los sitios tan preciosos que visitamos y lo de felices que fuimos, ¡snif snif! Vale, sí, bonito pero ñoño, pero es la verdad…
Bueno, finalmente una tarde bastante húmeda abandonamos Hong Kong bastante tristes pero con expectación ante la idea de poner un pie en nuestras antípodas, en Nueva Zelanda (Aotearoa, la “gran nube blanca”, en Maorí). Sinceramente, el viaje fue uno de los más pesados que hicimos, no demasiado largo, unas 10 horas, pero tuvimos la inmensa mala suerte de que en nuestro vuelo fueran tres bebes, que consiguieron ponerse de acuerdo para llorar durante TODO el viaje, uno detrás de otro, de manera consecutiva…
Llegada a Auckland: sinceramente, a poco más nos da un patatús al bajar del avión, imaginad el cambio de pasar de Hong Kong (una sensación térmica de 40º) a Auckland, con su otoño bastante avanzado y unos 5-10 graditos.
El aeropuerto de Auckland, con sus dos únicas terminales (vuelos internacionales / vuelos locales) está un poco apartado de la ciudad, a unos 20 o 30 km. y es justo decir que muy mal comunicado a no ser por el servicio de taxis, esto sí, un servicio impecable, coches limpísimos y los taxistas todos ellos educadísimos e impecablemente vestidos, incluso con traje.
Y por fin llegamos a nuestro hotel, el Westin Auckland Lighter Quay, uno de los mejores hoteles de la capital, nuevito y muy bien organizado, en pleno puerto deportivo y, por lo tanto, uno de los sitios más chics de la ciudad, como todos los hoteles de nuestro viaje, muy recomendable y, ¡no os asusteis!, a precios asumibles
Tal y como dicen las guías turísticas, Auckland es lugar de paso obligado para todos los turistas que viajan a Nueva Zelanda y, a su vez, la gran desconocida de este país: no os diremos que merece la pena echar una semana aquí, pero hubiera sido una pena no haber parado en ella…
lunes, 10 de agosto de 2009
Hong Kong. Capítulo 4. Mini-ruta gastronómica.
Cierto es que demasiado no os podemos aconsejar puesto que tan sólo anduvimos por aquellas tierras un par de noche, pero ello no quita para que os podamos dar un par de buenos consejos.
En primer lugar, os animamos a que desaparezcan de todas las cabezas falsos tópicos con respecto a la comida “china” porque: A) no tiene nada que ver con la que conocemos en España y, B) para nada están todo el día comiendo bichitos (bueno, nuestro buen amigo Michael se extrañaba cuando en España devoramos el pulpo, cada uno tiene sus bichitos), más bien es una comida cada vez más elaborada, cosmopolita y abierta al mundo, como ocurre con las cocinas de todos los países.
Si os pillara de paso o os apetece acercaros, os sugerimos que visiteis el restaurante del hotel donde estuvimos alojados, el Hotel W Hong-Kong, con cada uno de sus dos peazo de restaurantes. El restaurante Kitchen se encuentra en la planta 6 del hotel, junto a la recepción, pero dispone de unos fantásticos miradores a los muelles de carga del puerto de Hong Kong y sus astilleros, toda una chulada. Además, podrás incluso sentarte a cenar en la mesa junto a la cocina, literal, mientras el cocinero se dedica a lo suyo. Por su parte, el restaurante Fire, este en la planta baja del edificio del hotel, suple el hecho de no tener vistas con una decoración bastante sibarita y moderna. En ambos, platos exquisitos con productos locales, pero con exquisitos toques ya presentes en la cocina internacional.
Ahora bien, si vais a Hong Kong daros el enorme placer de comer o cenar en uno de los mejores restaurantes de toda la ciudad y con unas vistas más que espectaculares. El restaurante Aqua Hong Kong se encuentra situado en la planta 29 y 30 de uno de los edificios que miran al puerto en la Pekin Road, 1 (totalmente céntrico, al lado de Nathan Road y del puerto), creemos que el único tan alto de la ciudad, increíble e impactante.
De ambiente igualmente sibarita, merece la pena gastarse unos euros (o dólares de Hong Kong) por semejante homenaje gastronómico. El servicio es exquisito (en realidad, todos los chinitos hongkoneses nos trataron de maravilla), puedes degustar incluso platos italianos, pero recomendamos encarecidamente que os decantéis por los platos de pescado y maricos de la zona (carta Aqua Tokyo). Para chulear un poco, nosotros tuvimos la inmensa suerte que durante nuestro paso por Hong Kong, el chef del restaurante era temporalmente Alberto Hernández, español, y discípulo entre otros de Adriá. Un genio el tío, aparte de simpatiquísimo, nos atendió personalmente, nos explicó la carta entera (necesario para nosotros... ) y nos preparó el estupendo menú desgustación, ¡¡¡¡ de chuparse los dedos ¡!!
Un pequeño consejo: pedir a la gente del hotel donde os alojéis que os reserven mesa, suele estar bastante lleno.
Tod Tse a Alberto, a chinito hongkones majo majete fan de Fábregas, al otro chinito que nos ayudó por la calle, al chinito-tú botones de nuestro hotel, a nuestros hermanos por su regalazo... ¡Gracias por dejarnos conocer Hong Kong! ¡Volveremos!
jueves, 16 de julio de 2009
Hong Kong. Capítulo 3. Hong Kong y Kowloon.
La parte de la isla de Hong Kong es recomendable recorrerla andando, al menos por la zona que se corresponde con el "corazón financiero" de la ciudad. Es increible ir andando a la sombra de los inmensos rascacielos mientras miles de chinitos salen de su oficina a por la comida, y todos ellos miran y sonríen al turista con pinta de turista. Por esta zona podéis recorrer Hollywood Road, una calle llena de tiendas de anticuario a la que se accede por callecillas empinadas llenas de puestos de comida, de esa china, un poco guarreta, pero que no sabe mal. En esta calle encontrareis entre otros, el Templo de Man Mo, dedicado al dios de la literatura (Man) y al dios de la guerra (Mo). Eso sí, pequeño consejo para todos los templos que visitéis: tened cuidado con las inmensas barras de incienso que cuelgan del techo de estos templos, ya que como caiga algo de ceniza sin apagar puede quemar un poquito.
En esta isla también se encuentra el Soho alrededor de la calle Staunton, ya sabéis, todo lleno de tiendas y restaurantes, ¡un típico Soho!
Pero sin duda, lo más espectacular de esta isla son los rascacielos de grandes empresas, bancos, que pueblan esta parte de la ciudad y que son los que a la noche se iluminan y bailan al son de la música para iluminar el Victoria Harbour. Recomendable, sacarse unas fotos a los pies de la mítica torre del Banco de China.
Nos vemos en el cuarto y último capítulo de Hong Kong...
miércoles, 8 de julio de 2009
Hong Kong. Capítulo 2. La isla de Lantau.
De acceso sencillisímo, tanto en taxi (para moverse hacia esta parte de la ciudad habría que coger los taxis azules desde el aeropuerto o los rojos desde Hong Kong) como en metro (es muy fácil y barato moverse por el metro de Hong Kong, todo está perfectamente indicado y además pulcrísimo, estos chinos que son muy escrupulosos con la limpieza, ¡todo desinfectado!).
Los destinos mas chulos para visitar en Lantau son, principalmente, el macroteleférico que te lleva al Buda Gigante y la antigua aldea de pescadores de Tai O.
Por confiarnos demasiado con el tiempo, no pudimos finalmente visitar este pueblito de los que se supone son los primeros pobladores de Hong Kong y que no se han pasado a los rascasielos, más bien se han quedado en esas cabañas tradicionales construídas sobre grandes estacas encima del agua, pero lo hemos dejado pendiente para nuestro próximo viaje a Hong Kong (que esperemos que abarque más China...). En cualquier caso, para aquellos afortunados que puedan ir, tan sólo es coger un autobús, el número 11, en la misma boca del metro de Tung Chung, en Lantau.
Ir a visitar al Buda gigante es aún más sencillito: tan sólo hay que coger ese bestial teleférico, el Ngong Ping Cable Car, tambien a la salida del metro de Tung Chung, cerrar un ratito los ojos si se tiene mucho vértigo (vaaa, unos veinticinco minutillos de trayecto ascendente sobre montañas o mar, viendo a pescadores con gorritos chinos de paja, una cosa llevadera...) hasta llegar a la terminal del teleférico y andar otro ratito, 268 escaleras incluídas, para llegar a los pies del gran Buda de cobre, el más grande al aire libre que existe en el mundo con 38 metros de altura.
martes, 23 de junio de 2009
Hong Kong. Capítulo 1. Symphony of Lights
Nuestra llegada fue con nervios, después de un largo viaje en avión desde Londres. Al llegar, todo era distinto a lo visto hasta ahora, y nos encantó nada más llegar. Desde el aeropuerto nos dirigimos en taxi (los taxis azules te llevan a las islas de Kowloon y Hong Kong) a nuestro hotel. Bueno, hotel... hotelazo, "W" de la cadena Starwood. Un altísimo edificio de 78 plantas totalmente novedoso, moderno y tecnológico.
Bueno, después de ubicarnos, fuimos directos a ver el espectáculo de luz y sonido de la ciudad de los rascacielos. Y la verdad, no nos defraudó para nada. Dura unos 20 minutos, y puedes ver como esos "gigantes" de entre 300 y 500 metros de altura se iluminan al compás de la música.
El espectáculo se llama "Symphony of Lights" y es diario, a las ocho de la tarde. La mejor ubicación para verlo es desde el paseo de las estrellas de Kowloon. No tiene pérdida. Además, en dicho paseo podréis disfrutar de la estatua en honor de Bruce Lee.
¡Imposible perderselo!
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